Un atardecer estival en lo profundo de un bosque de robles, se reunió una «tribu» de amigos. Se habían vestido con ropa celta para asistir a un gran festejo.


Envueltos en un ambiente mágico, dentro de un círculo de madera y hierbas asistieron a la celebración de una Ceremonia Celta de unión sagrada. Se encendió el fuego de las antorchas y dió comienzo el ritual.


Los enamorados unieron sus corazones con juramentos y el amor quedó sellado con los lazos trenzados del handfasting. Recibieron las bendiciones de las diosas y también se entregaron los anillos consagrados en el altar. Se sintieron felices rodeados de aquellos que los aman de corazón y sin duda fue el día más mágico de sus vidas.



