En un día de luna llena, con su energía propicia para la conexión en la pareja y la expresión de emociones, tuvo lugar un Ceremonia celta de unión sagrada.
Los guardianes del bosque de robles acompañaron con sus bendiciones y la sacralidad del lugar (con casi 6000 años de antigüedad) fue testigo de la magia que se desplegó durante el ritual.


El círculo sagrado fue creado con piedras y flores blancas, en este caso margaritas símbolo de sencillez y pureza.


La pareja compartió sus votos de amor antes de la unión de manos, repletos de sentimientos y bañados en lágrimas provenientes del corazón.


La armonía se fue abriendo paso envolviéndonos a todos con su manto. La felicidad selló la Ceremonia bajo la luz dorada del bellísimo atardecer de verano.


