Existe un lugar donde el romanticismo te envuelve por completo, un enclave que la pareja eligió por el significado especial que tenía para ellos.
Ese lugar es el Faro de Lariño, que fue testigo de la ceremonia celta que allí se celebró.
Con el océano y la playa como telón de fondo, hicimos una conexión con la energía del lugar y pedimos permiso a los guardianes de la naturaleza.
Hubo momentos intensos como un ritual de dejar atrás el pasado y también una petición especial para la Diosa Brigith.
Los votos escritos por los enamorados nacieron del corazón y el amor quedó sellado con los lazos trenzados.
La paz del atardecer puso el broche de oro a una Ceremonia de Unión sagrada llena de belleza.






