En un antiguo enclave celta custodiado por un alcornoque centenario, tuvo lugar la Unión sagrada de dos hermosas almas.
De camino a la ceremonia, ocurrió un mágico encuentro con cisnes en una playa cercana, lo que consideré un buen augurio para la pareja, por el vínculo de estas aves con la mitología celta y su simbolismo de fidelidad.

Los enamorados decidieron celebrar una Boda celta, para unir sus almas en un vínculo sagrado, algo que tenía un gran significado para ellos.
Incorporé a la ceremonia un ritual para dejar atrás el pasado, creado especialmente a petición de la pareja. Fue un momento sanador y lleno de luz.
Sus votos reflejaron el gran amor que sienten el uno por el otro y una mariposa voló dentro del círculo durante el ritual, aportando belleza y magia a un momento tan emotivo e intenso.


El handfasting fue un momento especial, los novios con las manos entrelazadas formando un infinito, recibieron las bendiciones de los ancestros y de las diosas.
Se prometieron el uno al otro compartir su prosperidad y abundancia. Intercambiaron unos anillos con nudos celtas, consagrados en el altar como símbolo de su amor.
Para finalizar la ceremonia realizaron una ofrenda a sus antepasados, para honrar su recuerdo, todo ello envuelto en muchísima emoción y agradecimiento.
Fue una ceremonia mágica e intensa cuyo recuerdo llevaré en mi corazón.



