En un antiguo lugar de poder para los ancestros celtas, dos jóvenes enamorados celebraron su unión.
Las acacias, espíritus arbóreos sagrados fueron testigos de la ceremonia. El suelo repleto de margaritas símbolo de amor, nos acompañaron con su belleza.
Un silencio lleno de paz envolvía todo a nuestro alrededor.
Los votos del novio convertidos en poesía nacida de su corazón, conmovieron a la novia aflorando a sus ojos lágrimas de emoción.
Con la invocación a las Diosas celtas la luz del sol iluminó el círculo, llenando el sagrado momento de la unión de manos de verdadera magia.
Como no creer el amor viendo a la pareja resplandecer de alegría e ilusión.
Que con las bendiciones que han recibido quede sellada su unión.








