En el solsticio de verano viajé hasta un precioso pueblo de la Sierra de Gredos llamado San Esteban del Valle.
Nunca había cruzado esa parte de España y en verdad las imponentes montañas me impresionaron profundamente.
Me alojé en Arenas de San Pedro un pueblo cercano a San Esteban. Este rincón tan pintoresco de la Sierra de Gredos, tenía una bella arquitectura tradicional, un castillo del S.XIV y un puente medieval que cruza sobre el río.




La boda Celta tuvo lugar en una finca rodeada de montañas, al pie de un pequeño grupo de piedras coronado por algunos árboles.
La pareja decidió crear su cículo con flores verticales azules y blancas además de con algunos cantos rodados y pequeñas ánforas.


La lectura de los votos de amor nos emocionaron ya que fueron muy románticos y emotivos, después de esas palabras tan hermosas los novios unieron sus almas con el rito del handfasting.
No faltaron los anillos bendecidos por la Sacerdotisa en el altar, que la pareja intercambió a continuación con mucho amor.
Los familiares emocionados con el ritual que tuvo lugar, acompañaron a la pareja con su presencia y cariño.
Una ceremonia inolvidable para todos los invitados, para la pareja y para mi.
Un auténtico privilegio estar rodeados de una naturaleza montañosa tan bella, enmarcando la ceremonia Celta.




